Hay una pregunta que me hacen muchísimo en las lecturas: «Marcos, ya sé que soy controlador, ya entendí, pero ¿cómo hago para cambiarlo?». Me gusta esa pregunta porque muestra lo que el autoconocimiento es y lo que no es.
¿Qué es el autoconocimiento?
Es aprender a reconocer tus patrones automáticos para poder elegir cómo actuar.
No es una etiqueta ni una idea abstracta. Es observar lo que hacés en piloto automático: cómo interpretás lo que te pasa, cómo reaccionás bajo presión, qué evitás y qué necesitás demostrar.
Yo lo aprendí a los golpes. Durante años, mi necesidad de controlar todo y de criticar cuando algo no salía como quería fue un patrón que ni siquiera sabía que tenía.
¿Para qué sirve conocerse?
Sirve para ampliar tu capacidad de elegir en tus vínculos, tus decisiones y tu trabajo.
El autoconocimiento funciona como un espejo. Te muestra tus patrones automáticos y esos miedos que te paralizan o te vuelven reactivo. Y cuando ves eso en vos, cambia cómo te vinculás, cómo te comunicás y cómo liderás.
Además, cuando empezás a observarte a vos mismo, empezás a ver esos mismos patrones en los demás. Por eso digo que no podés leer a tu equipo si no te leés primero a vos.
¿Conocerte hace desaparecer tus patrones?
No. Conocerte no hace desaparecer tu patrón: te da la posibilidad de elegir.
Conocerte no significa que mañana vas a dejar de ser controlador. Hay patrones que probablemente te acompañen toda la vida. El verdadero trabajo es aprender a reconocerlos, sobre todo cuando estás estresado, bajo presión o cuando te salís de tu eje.
Ahí aparece algo que yo denomino el dilema metafísico: no es un problema que resolvés y desaparece, es un dilema frente al cual tenés que aprender a elegir. Por ejemplo, el eneatipo 1 vive entre las formas y el fondo. Cuando queda atrapado en que las cosas se hagan de determinada manera, es muy probable que esté perdiendo de vista para qué las está haciendo.
Entonces, cambiar no es decir «tengo que dejar de controlar». Es reconocer cuándo se presenta ese patrón automático y elegir si vas a seguirlo o vas a tomar otro camino.
¿Cómo se ve un patrón automático en la vida diaria?
Se ve en cosas muy cotidianas. Algunas que suelo encontrar:
- Te preguntan cómo estás y contestás cuánto hacés. Contar lo que hiciste te deja en un terreno seguro. Decir «estoy cansado» o «esto me está costando» te deja expuesto de otra manera.
- Hacés reír a todos. El problema no es la alegría, sino cuando la usamos para no mirar lo que nos está pasando.
- Pedís consejos, pero buscás permiso. Antes de preguntar otra vez, pensá: ¿me falta información o me falta aprobación?
- Decís que sí a todo. Para no fallarle a nadie, terminás fallándote a vos.
- Estás siempre ocupado. A veces, perseguir objetivos también puede ser una excusa perfecta para no detenernos a mirar qué nos pasa.
¿Por dónde empezar a trabajar el autoconocimiento?
Por una situación concreta que se repite, y por lo que aparece en vos cuando sucede.
- Elegí algo que te pase seguido: una discusión, una reacción, algo que postergás.
- Preguntate qué estás protegiendo o qué te da miedo que pase.
- Antes de responder como siempre, quedate un segundo y probá decir algo distinto. Por ejemplo: «estoy contento, pero cansado».
- Si querés un mapa para observarte, podés empezar por el test de Eneagrama gratuito y por la guía de los nueve eneatipos.
El test es una primera aproximación y sus resultados son orientativos. Si querés profundizar, una lectura individual analiza esos resultados y los contrasta con tu experiencia.
Tené presente que el Eneagrama se utiliza como herramienta de autoconocimiento y desarrollo personal. No reemplaza una evaluación psicológica, un diagnóstico ni una atención de salud mental.